Corredor de Vida Silvestre del Valle de Sonoma

Mantener las vías abiertas para la fauna
El Corredor de Fauna Salvaje del Valle de Sonoma reúne tierras protegidas de toda nuestra región, creando una vía continua por la que la fauna salvaje puede moverse con seguridad.

Presiones del desarrollo sobre los ecosistemas
En el Valle de Sonoma, las crecientes presiones urbanísticas, incluso en torno al Centro de Desarrollo de Sonoma, están amenazando vías de paso críticas para la fauna salvaje. Cuando las rutas naturales se ven constreñidas por carreteras, edificios u otros usos humanos, las poblaciones de animales salvajes se enfrentan a mayores barreras para alcanzar alimento, pareja y refugio, lo que deteriora su calidad de vida y las pone en peligro de extinción. Proteger y mejorar estos paisajes ayuda a garantizar que las especies salvajes puedan seguir moviéndose libremente y adaptarse frente al cambio climático y las presiones del crecimiento.

Fauna en movimiento
Observa cómo animales como el puma, el tejón, el ciervo y muchos otros se desplazan, migran y sobreviven a lo largo del Corredor de Fauna Salvaje protegido del Valle de Sonoma. Esta vía natural une la montaña de Sonoma, el fondo del valle y las montañas Mayacamas, desde la costa de Marín hasta la región de Blue Ridge-Berryessa en los condados de Napa y Lake.
ESTUDIO DE CÁMARAS DE FAUNA SALVAJE
Nuestro programa de seguimiento de la fauna salvaje en el valle de Sonoma está realizando actualmente un estudio de un año de duración en la autopista 12, utilizando 36 cámaras repartidas en 13 millas. Sonoma Land Trust lidera una asociación con CalTrans, CDFW, Pathways for Wildlife y All Hands Ecology, que supervisan los cruces, rastrean los animales atropellados, analizan las barreras del hábitat y desarrollan un plan integral para modernizar alcantarillas y puentes, añadir nuevos pasos para la fauna y vallas, y mejorar la conectividad a lo largo de una de las 61 barreras para la fauna de mayor prioridad de California.
¿Por qué es importante? La ciencia nos dice que, para evitar la extinción a corto plazo, debe haber al menos 50 individuos que se reproduzcan, y se necesitan 500 para mantener una población sana a largo plazo.

100
Proyectos de conservación finalizados

137
Colaboradores mensuales

250
Miembros de la Liga Legacy
