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Atracciones naturales: explorando los antiguos acantilados del Parque Estatal de Salt Point

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Riley Scaff, responsable del proyecto de gestión sostenible, te recomienda que te pases por los antiguos acantilados del Parque Estatal de Salt Point

Lleva un rato llegar a los acantilados rocosos del norte de Jenner, pero el viaje merece la pena. Si me apetece pasar un día entero en la naturaleza, me gusta levantarme bastante temprano e ir al Parque Estatal de Salt Point.

El sendero de Salt Point, que empieza en el aparcamiento principal, es un tranquilo paseo de 1 milla que te da la oportunidad de admirar los acantilados, únicos desde el punto de vista geológico.

El sendero de Salt Point es un tranquilo paseo de 1 milla que te permite admirar unos acantilados con una geología única. Foto © Riley Scaff

Aunque la mayoría de las rocas de la costa de Sonoma se formaron durante la colisión de dos placas tectónicas hace más de 100 millones de años —la placa del Pacífico y la de América del Norte—, los acantilados de Salt Point están formados por areniscas mucho más recientes. Se formaron hace entre 40 y 60 millones de años en los mares poco profundos donde hoy se encuentra el sur de California y fueron arrastradas cientos de millas hacia el norte por el movimiento lateral de la falla de San Andrés.

En unos cuencos poco profundos que hay en la roca, el agua de mar que se acumula y se evapora deja depósitos de sal que dan nombre al lugar. Foto © Riley Scaff

Durante todo ese tiempo, el Pacífico ha esculpido unas texturas impresionantes en las paredes rocosas. En las pequeñas cuencas de la roca, el agua de mar que se acumula y se evapora deja depósitos de sal que dan nombre al lugar. ¡Si vas con marea baja, échales un vistazo también a las pozas de marea!

Los acantilados de Salt Point están formados por areniscas mucho más recientes, que se formaron hace entre 40 y 60 millones de años en mares poco profundos. Foto © Riley Scaff

El sendero acaba llevando a Stump Beach, donde puedes hacer un picnic al resguardo de una cala protegida. En la playa, me relaja cerrar los ojos y escuchar el ritmo de las olas rompiendo. ¡O, para refrescarte del calor de agosto, zambullirte en el agua!