Los ecosistemas del condado de Sonoma evolucionaron con los incendios naturales, configurando las formas en que las plantas crecen y dispersan sus semillas, los suelos rejuvenecen y proporcionan las condiciones que albergan diversas especies autóctonas fundamentales para la cadena alimentaria. Además, esta zona fue moldeada y mantenida por las prácticas de gestión de la tierra de los pueblos indígenas, incluido el uso del fuego localizado para aumentar la productividad de los bosques, pastizales, matorrales y marismas. Trabajando en armonía con el paisaje, utilizaban el fuego de baja intensidad para mantener ecosistemas sanos y resistentes y para producir alimentos, fibras y medicinas. Sin embargo, la colonización europea diezmó las poblaciones indígenas locales, dividió y privatizó el paisaje y suprimió las prácticas indígenas de gestión de la tierra. Reconocemos que devolver el fuego bueno a la tierra es una herramienta esencial para restaurar el equilibrio y la resistencia de nuestros bosques.

El desafío

Miles de hectáreas de zonas boscosas del condado de Sonoma se han transformado debido a las prácticas forestales modernas, incluida la extinción de incendios. Como resultado, los bosques han crecido en exceso hasta convertirse en zonas densamente arboladas, se han degradado por el estrés del aumento del calor y los prolongados periodos de sequía, disminuyendo drásticamente su resistencia a los brotes de incendios forestales. Si se dejan en estas condiciones, suponen un grave riesgo para las comunidades circundantes y podrían sucumbir a un incendio forestal masivo.

La solución

Restaurar la salud de los bosques mediante prácticas de gestión de la tierra que potencien su fuerza y promuevan su bienestar constituirá la mejor defensa contra un clima cambiante que amenaza su existencia. En colaboración con comunidades, organismos gubernamentales locales, organizaciones sin ánimo de lucro y tribus indígenas, estamos restableciendo el papel ecológico del fuego en zonas donde la geografía y la ecología son las más adecuadas para esta práctica de gestión de la vegetación. La reintroducción del buen fuego es una herramienta que utilizamos junto con otras prácticas de gestión que, en conjunto, contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático, promover la salud y la biodiversidad de los ecosistemas y mejorar la resistencia a los incendios y la seguridad de nuestras comunidades.

La estrategia de un vistazo

La reintroducción de los conocimientos y herramientas necesarios para realizar quemas prescritas proporciona a nuestra comunidad las habilidades y oportunidades para endurecer nuestros paisajes y protegernos de los incendios catastróficos. Posicionando las prácticas de gestión de la tierra adaptadas al fuego como una prioridad máxima, nuestras inversiones, conocimientos y reservas naturales seguiremos participando en proyectos en todo el condado de Sonoma que utilicen el fuego bueno para crear resiliencia al cambio climático y restaurar la salud de nuestros bosques.

El condado de Sonoma tiene más de 500.000 acres de bosques que, si no se gestionan, podrían llegar a estar densamente poblados y ser susceptibles de incendiarse. Las prácticas de gestión de la tierra adaptadas al fuego que incorporan incendios de baja intensidad pueden proporcionar una reducción del combustible a gran escala y la restauración del ecosistema en todo el condado. El uso del fuego prescrito ha demostrado ser un enfoque de bajo riesgo para restablecer ecosistemas equilibrados, mejorar la biodiversidad y, con el tiempo, permitir una mayor resistencia a los incendios forestales y a la sequía.

El creciente campo de la gestión de tierras adaptada al fuego tiene sus raíces en la ciencia y requiere un profundo conocimiento de la zona objetivo. Nuestro equipo realiza cursos de capacitación, obtiene las acreditaciones necesarias y lleva a cabo este trabajo tanto dentro como fuera de nuestras reservas. Nos comprometemos proactivamente con los gobiernos tribales y las comunidades indígenas antes de iniciar los incendios prescritos para garantizar la protección de los recursos culturales y naturales. Trabajando con los propietarios de tierras, la comunidad y los organismos públicos asociados, fomentamos la educación y la aplicación de prácticas de adaptación al fuego para mejorar la seguridad, además de supervisar los cambios en la fauna y los ecosistemas con la ayuda de científicos y profesionales forestales.

Qué haremos